Comentarios...

 

Nos toca, otra vez, salir al paso, aunque esta vez no sea la última, esperemos que por lo menos sirva para aclarar lo que es necesario que esté muy claro (valga la redundancia)..

      Ya se ha dicho, y D. Carlos lo ha hecho en todas sus intervenciones, si así ha salido al caso, que: en la “casa carlista” caben todas las posiciones personales de todas la personas de buena voluntad.

      Eso “traducido” al “lenguaje de la calle”, es decir al que hablamos ud. y yo,  significa que: sea cual sea nuestra postura política, y nuestra convicción, no es en sí misma un motivo de rechazo, ó exclusión, ó represión, en el más amplio sentido de la palabra. Es decir: que la libertad de cada persona es un derecho con el que se NACE. Por lo mismo, no puede ser conculcado, por el mero hecho de discrepar, incluso políticamente.

      Traducido esto al sistema social, significa que: Cada pueblo, cada organización humana, tiene, por el derecho de cada uno de los miembros que la componen, la libertad de organizarse para defender su principios y sus convicciones, sin más límites que el Bien Común, y la libertad de los otros grupos, ó personas, que conforman la sociedad en la que están integrados. Por el mismo motivo, ningún grupo, ó parte - ó “partido”- tiene, por si mismo, el derecho de arrogarse la representación de la TOTALIDAD, ni aún en el caso de -por los acuerdos a los que ya no debieramos estar acostumbrados – lograr por medios “licitos” una más que discutible “mayoría”. Eso se llama, sencillamente: USURPACIÓN.

      Pero es el caso que, ultimamente, y este es el “comentario” que “hoy toca” desde esta humilde página hacer, es la confusión a que están llevando, algunas personas, a quienes leen los “foros” que hablan sobre el Carlismo, con peor – que mejor – fortuna. Y estamos hablando de las páginas del “Partido Carlista”. Pues esta, que lo es, y que también se define así, desde el respeto a la aplicación de lo que más arriba se dice, no participa de las opiniones que en aquella se vierten, con asombro – hay que decirlo – de propios y extraños.

      Y es que se está tomando “la parte” por “el todo”.

      Miren, esto no es así.

      La opinión de algunos, por más que se proclame, NO ES LA DE TODOS, ni mucho menos LA DE LA MAYORÍA DEL PUEBLO CARLISTA. Es la opinión de algunas personas que se definen como tales, pero que no expresan el sentir de la TOTALIDAD. Y es que, en algún momento de este largo camino que llevamos en la Historia, y en el mundo, se han equivocado los términos. Se – y es la opinión de este humilde comentarista – ha “perdído el Norte” , si por Norte entendemos, que: la representación de una sociedad, recae en si misma, y en las personas que, en buena y prudente, y LEGITIMA forma, esa sociedad designe. Y hay que reconocer que no todos los carlistas  militan en llamado Partido Carlista, ni en otras organizaciones, que se definen también de la misma manera.

      Si seguimos los dictados del Evangelio, y los vamos a seguir pues no cree, quien esto firma, que haya duda alguna sobre la bondad de la aplicación de sus enseñanazas, “..Por sus hechos los conocereis...” dice el Libro Santo, y miramos las cosas - aún sin apasionarnos, por dificil que esto sea –veremos que las razones por las que “...lucharon nuestros padres...” y por las que “...lucharemos nosotros también.” Discrepan muchas veces de lo que se publica – y estamos contentos de vivir en un tiempo en que, los medios de comunicación, permiten llegar, y llegar deprisa, a muchisima gente de todas partes del mundo – y lo que se publica permite – de la misma manera que sucede con la Verdad – que lo que no es exactamente así, se entienda como si lo fuera, y se toma LA PARTE POR EL TODO.

      Esto debería hacer pensar a los que escriben, ó escribimos, en el efecto que puede ocasionar en los lectores. Pero no para esconder nada – pues eso es la más sutil y abyecta de las formas de mentir – sino de la confusión que se crea. Y, tratandose de algo que no es solo una opción personal – y estamos hablando de una Organización, en la que no todos, piensan de la misma manera, hay que tener en cuenta, SOLO POR EL AMOR A LA VERDAD, en el caso de que se ame REALMENTE la Verdad, los extremos que más arriba se citan. Pues lo justo es que así se haga, y no se cumple con la obligación que se adquiere al aceptar según que cargos, si se actua de otra forma. Esto, si hablamos, claro está, de la buena - y así tiene que ser –“prudencia política”.

      Que los seres humanos estamos llenos de defectos, obvio es decirlo. Pero junto con la razón, se nos dió, tambien, la OBLIGACIÓN, de ser – al menos de intentarlo – cada día MEJORES. Esto es una afirmación que NADIE podrá discutir, sea de la idea política que sea, siempre que se base, claro está en un “humanismo –para nosotros –cristiano”. Para otros el “Orden Natural”, que también es el nuestro. Si es que hay que decirlo. De otra manera, se cae en el error.Y, lo que es peor SE INDUCE AL ERROR, a otras personas, y si faltamos a la VERDAD, faltamos también a la LIBERTAD de los demás, y, por ende, a la nuestra, lo queramos ó no.

      Es por eso que la frase “La Verdad os hará Libres” cobra aquí toda su dimensión. Pero hay que aceptarla primero. Amarla después. Y luego, si ello fuera necesario, llegar hasta el sacrificio de muchas “comodidades”, que no nos hacen tanta falta... Y a ser consecuentes con el compromiso adquirido.  Y, los carlistas, tenemos uno, adquirido hace casi ciento y ochenta años, que los que nos precedieron cumplieron como tocaba, y los que nos lo han transmitido han mantenido “limpio y alto”, y los que lo hemos admitido, y llevamos en nuestra frente, y en nuestro corazón, hemos de saber cumplir también. ¿Hace falta recordarlo? Sí? Ahí vá... (para los olvidadizos...)

DIOS-PATRIA-FUEROS-REY LEGITIMO

                              Atentamente

                                               
Cdte. Antonio